Viendo la nueva colección en las tiendas, me viene una idea a la cabeza: ¿os habéis dado cuenta de que practicamente no hay diferencias entre la ropa de invierno y la de verano? Salvo algún jersey de punto más grueso, botas o abrigos, las demás prendas tienen los mismos cortes, colores y tejidos indistintamente de la estación del año en que nos encontremos.
La ventaja de todo esto: cambiando un poco el estilismo con otros complementos y algo más abrigadito, por ejemplo, esa falda estampada que te compraste este verano se adapta al más frío de los inviernos. Cambia las sandalias de tacón por unas botas planas, dale el toque chic combinando las flores con jersey de rayas y plantale cara a las bajas temperaturas con un chaleco peludo, tan de moda esta temporada.
¡Basta ya de cargar con cajas al trastero y dejarlas olvidadas hasta dentro de 6 meses! Nuestra ropa se queda de okupa en los armarios todo el año. Y nosotras encantadas ¿no?


























